Mis niños
dulces,
Azules como
espadas que brillan en medio del reino de la injusticia y del mal
gobierno,
Mis niños
escarchados, valientes y libres como el agua,
Mis niños que
con el sacrificio suyo averguenzan la vergüenza de la indolencia
y de este país de terror.
Mis niños
ejemplo,
¿Cómo
explicarles sin sabotearles la bronca libertaria y generosa
Que todavía no
vale la pena arriesgar las moléculas de sus cuerpos, malgastar su
cabeza en una decisión implacable y dolorosa?
Mis niños
dulces,
Sepan que este
combate es antiguo como el aire y la espuma,
Que tienen que
estar muy fuertes para mañana,
Cuando
irremediablemente fabriquemos el único mundo posible,
El pleno,
solidario como eslabones fundidos, el de una sociedad donde
gobiernen los todos y las todas.
Mis niños,
capitanes audaces del futuro,
Que los
necesitamos enteros,
Que no
fragilizados por el riesgo que ahora corren,
Que los
necesitamos blindados en cuerpo y cabeza y corazones en la
dirección de la sociedad.
Los niños y
los jóvenes deben pelear.
Pero como los
jóvenes.
Quedan tantas
luchas, tanto camino de avances y retrocesos.
Y sólo pueden
conducir el gran movimiento del pueblo para su emancipación
definitiva
Los más
compuestos, los más sanos, los más estelares.
Mis niños
dulces,
Azules como
espadas que brillan en medio del reino de la injusticia y del mal
gobierno,
Mis niños
escarchados, valientes y libres como el agua,
Mis niños que
con el sacrificio suyo averguenzan la vergüenza de la indolencia
y de este país de terror.
